No es mucho lo que se conoce sobre el origen de este maravilloso regalo de Italia al mundo, “La Pasta”, aunque algunos arqueólogos creen haber visto en pinturas etruscas algo parecido a los tagliatelle o la lasaña, se descarta esta teoría pues desaparecen rastros por siglos y se sabe que los griegos y los romanos no conocieron la pasta. Al mismo tiempo se dice que Marco Polo introdujo la pasta a su regreso en 1295 de su viaje a oriente, en el cual hubiera conocido algo parecido a la pasta que los chinos ya elaboraban en tiempo de la dinastía Sing entre los siglos X y XII con harina de arroz. Sin embargo hay constancia que antes, a mediados del siglo XIII, el poeta Jacopone di Todi incluye la palabra lasagna en uno de sus versos alrededor de 1250 y hay referencia a una cesta de pasta seca denominada “macarroni” en 1297 en el inventario de un soldado genovés.

Se cree más bien, que su origen en Italia se deba a influencia de la invasión árabe, la que fue mayor en Sicilia y eran los sicilianos los considerados especialistas de la pasta y en Bagdad fue encontrado un recetario con una receta de pasta en tiras muy finas cocidas en un ragú de carne, lentejas y garbanzos.

Es uno de los platos más populares del mundo y tiene muchas cualidades nutritivas. Pero por miedo a engordar, comemos menos de la debida.

Existen múltiples clases de pastas (spaguetti, fettuccini, tallarín, macarrón, canelón, fideo, raviolli, fusilli, tortellini, linguinni, etc.); sus formas de preparación también son muy variadas (secas, frescas, rellenas); y además se puede consumir en todo momento, como entrada, plato principal, guarnición o ensalada.

MUY NUTRITIVO

Por ser un alimento elaborado con sémola de trigo, la pasta posee muchas cualidades nutritivas, pues contiene:

– Carbohidratos. Cabe destacar que 100 gr de pasta contienen unos 75 gr de hidratos de carbono y que éstos cubren el 15 % de las necesidades diarias de una persona que desarrolle una actividad normal con algo de ejercicio físico.

– Fibra. Destaca su contenido en fibra, sobre todo en las pastas integrales que favorece el tránsito gastrointestinal y ayuda a metabolizar el colesterol y los triglicéridos.

– Proteínas. La pasta contiene un 12-13% de proteínas, donde cabe destacar el gluten, además contiene vitaminas y minerales importantes en la alimentación.

– Es baja en grasas. No contiene colesterol sino grasas vegetales y en cantidades muy pequeñas: 100 gramos de pasta contienen menos de 1 gramo de grasa.

– Proporciona energía. Es de digestión fácil y absorción lenta, aportándote energía en actividades de esfuerzo físico o mental.

FALSA CREENCIA: LA PASTA ENGORDA

Por miedo a engordar consumimos menos pasta de la recomendada por los nutricionistas. Sin embargo estamos en un error, pues la pasta no engordar.

Por sí sola no hace engordar, dependerá de los ingredientes que habitualmente la acompañan que suelen ser altamente calóricos como carnes grasas, mantequilla, crema, quesos o aceite en exceso. Hay que tener en cuenta que 100 gramos de pasta cocida tienen 340 calorías, que es poco más que una ración igual de leguminosas o de carne de res.

Podemos mantener la pasta como un plato bajo en calorías, combinándola con alimentos como pescado, vegetales, frutas, carnes magras, aceite de oliva y especias, aumentando sus propiedades saludables y mejorando su sabor.

CONSEJOS

Es importante para cocinar la pasta la cantidad de agua con la que lo hagamos, debe ser de 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta, a la que se le agrega al hervir unas 2 cucharaditas de sal por cada litro. La pasta debe agregarse de 1 ó 2 minutos después del haber hervido el agua, es recomendable remover la pasta con frecuencia. El tiempo de cocción (indicado por el fabricante) debe medirse una vez que comienza de nuevo a hervir después de agregada la pasta.

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