La investigación, coordinada por Andrea De Gottardi, del Hospital de Ginebra, en Suiza, apunta que la ingesta de chocolate negro reduce el daño producido en los vasos sanguíneos en pacientes cirróticos y disminuye la presión arterial hepática. Gracias a los antioxidantes que contiene, que reducen la hipertensión portal tras la ingesta del alimento y disminuye el riesgo de disfunción endotelial, el chocolate negro podría resultar beneficioso en este tipo de pacientes. Los resultados sugieren que el chocolate blanco no se relaciona con estas ventajas.

Para el trabajo se han examinado 21 pacientes cirróticos con enfermedad hepática en sus últimas fases. De entre ellos, diez tomaron chocolate negro junto con un determinada comida, mientras que los once restantes ingirieron chocolate blanco. Los autores midieron una posible hipertensión hepática media hora después de la ingesta, utilizando para ello un US-Doppler. Ambos alimentos causaron un incremento similar del flujo sanguíneo portal (24 por ciento con el chocolate negro y 34 por ciento con el blanco). El incremento posprandial en la presión arterial hepática se redujo de forma significativa en los que habían consumido el chocolate negro.

Fuentes alternativas

Mark Thursz, catedrático de Hepatología en el Colegio Imperial de Londres, ha dicho sobre este trabajo que, además de fijarse en las nuevas tecnologías y los adelantos médicos, también hay que hacerlo en las fuentes alternativas que pueden originar beneficios clínicos.

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www.herenciageneticayenfermedad.es